La belleza no está en el material

La belleza no está en el material

Mirando una vasija hecha de un material tan humilde como el barro, se puede apreciar la belleza que el alfarero ha impreso a su obra durante su modelado. Y es que la belleza no está en lo material, sino en el saber hacer del artista.

Platón sostenía que la belleza era la idea que al relacionarse con las cosas sensibles -es decir con la materia- hacía aparecer a ésta como deseable. Si lo aplicamos a la vasija, creo que a nadie le parecería deseable un pedazo de barro informe, ahora bien, después de la intervención del alfarero que modela el barro conforme a su ideal de belleza, la cosa cambia. Además, añade Platón, la función de la belleza es despertar el amor -el eros griego-, es decir la atracción, hacia ese objeto, y aún prosigue diciendo que ese amor se convierte en la vía que lleva al conocimiento del bien mismo. Así pues, para Platón la belleza no se queda en un artificio que nos sirve para complacernos con él, sino que tiene un sentido, una finalidad, la de encaminarnos hacia el bien.
Con todo lo anterior, a qué bien quiere encaminarnos la belleza que encontramos de manera espontánea en la naturaleza sino es al Summun bonum -el mayor bien-

Esplendor y belleza son su obra,
su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente.


del Salmo 110